Dra. M.Eugenia Talerico
Ex-vice-presidente de la UIF
El juez Martín Irurzun es un juez independiente, y debemos agradecerle el coraje que significó la llamada “doctrina Irurzun”. Hasta ese momento, quienes eran investigados por hechos de corrupción rara vez tenían que enfrentar una PRISIÓN PREVENTIVA. Y, ante la demora de las investigaciones de esta naturaleza, muchas veces terminaban —incluso después de ser condenados— transitando sus procesos con absoluta tranquilidad en sus domicilios. La llamada “DOCTRINA IRURZUN” introdujo una mirada diferente, podía imponerse “prisión preventiva”, en investigaciones por hechos graves de corrupción porque el riesgo de entorpecimiento podía derivarse del propio poder, los vínculos, los recursos económicos y la capacidad de influencia que conservaran los imputados. Sus primeros antecedentes pueden rastrearse en causas vinculadas a Lázaro Báez, en 2016, y posteriormente adquirieron especial relevancia en el caso Julio De Vido, en 2017, extendiéndose luego a otros procesos de corrupción, como los que involucraron a José López, Ricardo Jaime y otros exfuncionarios. Fue un verdadero HITO en la lucha contra la corrupción y tuvo un impacto particularmente significativo en investigaciones que involucraban a funcionarios y estructuras vinculadas al kirchnerismo. Hoy, el juez Martín Irurzun queda excluido de la Cámara Federal y, en particular, de la Sala que deberá intervenir en una investigación de enorme trascendencia institucional como la de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Y esto sucede, en un contexto en el que la desigualdad de condiciones resulta difícil de ignorar frente a la situación del camarista de Casación Carlos Mahiques, padre del actual ministro de Justicia, cuyo pliego fue enviado al Senado para extender su permanencia en el cargo luego de alcanzar los 75 años. Ser un juez independiente del poder de turno en la Argentina puede tener un costo. Dr. Martín Irurzun: como jurista y como mujer comprometida desde hace años con la lucha contra la corrupción y la impunidad, quiero agradecerle algo que excede sus sentencias: haber devuelto, en muchos de esos procesos, la sensación de que la Justicia podía alcanzar también a quienes habían acumulado poder. Porque la corrupción no es un delito sin víctimas. Los corruptos roban el dinero de todos los argentinos. Y cuando además cuentan con protección, complicidades o impunidad judicial, el daño a la República es todavía mayor. Usted fue ejemplar. Gracias por haber ejercido la magistratura con independencia.
Martín Irurzun

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