lunes, 29 de junio de 2026

CORRUPCIÓN ESTRUCTURAL (IV):

 


El objeto ilícito en los contratos de la corrupción.

Cuando el contrato público se convierte en el vehículo jurídico del saqueo estatal


Por: Dr. Miguel A.R. Donadío

Ex Presidente del CGPBB


A esta altura de la historia institucional argentina, resulta difícil negar que la corrupción constituye uno de los problemas estructurales más graves que enfrenta el país. Aunque sus manifestaciones son múltiples, una de las más relevantes se encuentra en el ámbito de la contratación pública, donde frecuentemente aparecen mecanismos destinados a desviar recursos estatales mediante sobreprecios, licitaciones direccionadas, contrataciones simuladas, concesiones otorgadas en colusión o compras realizadas en abierta contradicción con los principios de transparencia y competencia.

Detrás de muchos de estos esquemas suele existir un acuerdo clandestino que acompaña al contrato administrativo formal. Se trata de lo que podría denominarse un "subcontrato de corrupción": un pacto ilícito, generalmente no escrito, mediante el cual funcionarios públicos y particulares acuerdan obtener beneficios económicos indebidos a costa del patrimonio estatal.

Formalmente, el contrato principal aparece revestido de legalidad. Puede consistir en la construcción de una obra pública, la prestación de un servicio, la compra de equipamiento o el otorgamiento de una concesión. Sin embargo, detrás de esa apariencia jurídica puede ocultarse una finalidad completamente distinta: la extracción de rentas ilegítimas mediante la manipulación de precios, condiciones contractuales o procedimientos administrativos.

En estos casos, la estructura suele ser relativamente simple. Por un lado, determinados funcionarios intervienen para favorecer una contratación con precios artificialmente elevados, condiciones restrictivas de competencia o mecanismos que garanticen un adjudicatario predeterminado. Por el otro, el contratista privado acepta participar de la operatoria porque el sobreprecio o las ventajas obtenidas permiten generar un excedente económico que luego puede ser distribuido entre los participantes del esquema.

La experiencia demuestra que muchas de estas contrataciones son diseñadas para extenderse durante largos períodos de tiempo. Los contratos plurianuales, las prórrogas automáticas, las renegociaciones permanentes y las cláusulas que dificultan la rescisión terminan funcionando como mecanismos de blindaje que permiten que los beneficios económicos derivados de una maniobra irregular sobrevivan incluso a los cambios de gobierno.

Lo más preocupante es que, con el paso de los años, numerosos mecanismos de corrupción se han sofisticado hasta alcanzar niveles de difícil detección. La utilización de intermediarios, empresas vinculadas, estructuras societarias complejas, informes técnicos direccionados y organismos de control politizados puede convertir la investigación de estas maniobras en una tarea extremadamente compleja. A ello se suma la lentitud de muchos procesos judiciales y administrativos, circunstancia que favorece que los efectos económicos del fraude se consoliden antes de que exista una resolución definitiva.

Desde la perspectiva jurídica, sin embargo, existe una cuestión fundamental que suele quedar relegada en el debate público: un contrato celebrado para ejecutar una maniobra corrupta presenta graves problemas de validez.

El Código Civil y Comercial de la Nación establece que los actos jurídicos no pueden tener un objeto contrario a la ley, al orden público, a la moral ni a las buenas costumbres. Asimismo, la causa o finalidad perseguida por las partes tampoco puede ser ilícita. Cuando la contratación es utilizada como instrumento para desviar fondos públicos, ocultar retornos indebidos, pagar sobornos o vulnerar los principios esenciales de la administración pública, la discusión deja de ser meramente administrativa o penal para ingresar también en el terreno de la nulidad civil.

La corrupción no constituye simplemente una irregularidad procedimental. Cuando el propósito real del negocio jurídico es la obtención de beneficios ilegítimos mediante la lesión del patrimonio estatal, el contrato queda afectado en uno de sus elementos esenciales. En tales circunstancias, el acto puede resultar incompatible con los principios básicos que sustentan la validez de cualquier relación jurídica.

A ello se suma que la contratación pública argentina se encuentra regida por principios fundamentales como la legalidad, la transparencia, la igualdad entre oferentes, la concurrencia, la razonabilidad, la eficiencia y la protección del interés público. Cuando una contratación es direccionada o incorpora sobreprecios deliberados, esos principios dejan de ser meramente afectados para convertirse en elementos directamente vulnerados.

Por ello, resulta razonable sostener que, frente a indicios graves y suficientemente acreditados de corrupción, la Administración debería utilizar con mayor decisión las herramientas jurídicas ya existentes para revisar, suspender, rescindir o promover la declaración de nulidad de los contratos cuestionados. No parece compatible con el interés público que una contratación continúe produciendo efectos durante años mientras se desarrollan investigaciones administrativas o penales que eventualmente podrían confirmar la existencia de conductas delictivas.

Naturalmente, la mera sospecha no puede sustituir las garantías del debido proceso. Sin embargo, cuando existen auditorías, peritajes técnicos, informes de organismos de control o elementos objetivos que acreditan desvíos significativos respecto de los valores de mercado o violaciones graves al régimen de contratación pública, el Estado dispone de mecanismos legales para proteger inmediatamente el patrimonio colectivo.

La discusión tampoco debería limitarse a la responsabilidad penal de los funcionarios involucrados. El verdadero desafío consiste en impedir que los contratos obtenidos mediante corrupción continúen generando ganancias a quienes participaron de la maniobra. De poco sirve condenar a algunos responsables años después si los recursos públicos ya fueron transferidos, consumidos o tornados irrecuperables.

Las licitaciones amañadas, las contrataciones de emergencia sin emergencia real, las compras directas injustificadas, las concesiones otorgadas en condiciones privilegiadas, las cooperativas utilizadas como estructuras de intermediación política, los sobreprecios sistemáticos y los pagos destinados a sortear regulaciones constituyen manifestaciones de un mismo fenómeno: la utilización del aparato estatal como fuente de extracción de riqueza privada.

La experiencia internacional demuestra que la corrupción no es un destino inevitable. Diversos países han logrado reducirla drásticamente mediante instituciones fuertes, organismos de control independientes, sistemas de transparencia efectivos y una justicia capaz de actuar con rapidez frente a los abusos del poder.

La Argentina dispone de gran parte de las herramientas normativas necesarias para avanzar en esa dirección. El problema no parece radicar en la ausencia de leyes sino en la insuficiente aplicación de las existentes.

La sociedad argentina todavía no ha terminado de comprender que buena parte de sus déficits estructurales —infraestructura deficiente, presión fiscal excesiva, servicios públicos deteriorados, pobreza persistente y crisis recurrentes— encuentran una de sus principales causas en la corrupción sistémica que drena recursos de manera constante.

Mientras los contratos obtenidos mediante prácticas corruptas continúen gozando de una presunción de estabilidad más fuerte que la protección efectiva del interés público, el problema seguirá reproduciéndose.

La lucha contra la corrupción exige sanciones penales, pero también requiere algo igualmente importante: privar de efectos jurídicos y económicos a los negocios nacidos de la ilegalidad. Allí reside uno de los desafíos centrales para cualquier proyecto serio de regeneración institucional.

CARTA DE MANUEL ADORNI AL PRESIDENTE MILEI



                                                             


Estimado Presidente:

 

Gracias.Gracias por entender las razones y entenderme a mí: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos. Gracias por esta vez sí haber aceptado mi renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros dela Nación.

Usted sabe todo lo que he sufrido durante todo este tiempo. Los interminables ataques mediáticos que he soportado me han llevado a tener que pedirle que esta vez me acompañe, para poder cerrar este ciclo en pos de protegerme a mí y a mi familia. Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia y hasta mis vecinos y allegados. 

Las mentiras que se han dicho fueron de lo más variadas: viajes que nunca existieron, gastos astronómicos y suntuosos, contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas, mansiones y autos lujosos, "granjas cripto" operadas en complicidad con la Custodia Presidencial, nepotismo, gastos personales pagados con fondos públicos, la existencia de un supuesto pendrive "lleno de dólares" (sí Presidente, un pendrive "lleno de dólares"), sociedades en Uruguay, cirugías estéticas de miles de dólares, y decenas de falsedades más. Incluso han sugerido que he pagado millones para que no hablen de mí.

Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas. Llegaron a decir que mi permanencia en el cargo respondía a que los tenía extorsionados a usted y a la Secretaria General de la Presidencia. También atacaron mi vida personal: se metieron con mis hijos, con mi mujer, con mi familia, con mis amigos y con cada uno de mis afectos. Confundieron lo público con lo privado e íntimo. Inventaron amantes, hijos, hermanos, divorcios y hasta un padre biológico distinto al real. Se metieron con lo más profundo de un ser humano, o al menos lo que cualquier persona de bien preferiría elegir antes que todo lo demás. El resguardo de mis afectos como prioridad es precisamente lo que estoy reafirmando hoy.

El ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío. Lo hemos dado todo desde lo estrictamente laboral, pero también desde lo familiar y espiritual. Tal vez simplemente ocurre que a la gente común no le permiten estar en estos lugares. O tal vez sí: usted es la única esperanza para la Argentina. Ya no se lo digo desde adentro, sino ahora desde afuera. Mi vida antes de la vida pública siempre estuvo en línea con lograr el objetivo de que mis hijos en el futuro puedan irse a buscar un futuro mejor a otras tierras. Desde que asumimos solo trabajé para que ocurra lo contrario: para que nunca deban irse del país. Y usted es la única garantía de que eso ocurra. Ojalá la sociedad lo siga eligiendo siempre, cada día. Yo lo haré desde el lugar que me toque. Todo lo que pude aportar para el país y las ideas ya lo he hecho, de la mano suya. Lamento que el hostigamiento, la mentira y el constante intento de los medios de arruinar mi honorabilidad nos hayan querido hacer tanto daño, pero no puedo seguir exponiendo a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática. Soy un simple ciudadano que un día quiso colaborar con un proyecto que está poniendo a la Argentina en la cima del mundo, un ciudadano de a pie, con una vida que no es ni más ni menos que la que tuve siempre. Por desgracia, no todos quieren lo que nosotros queremos señor Presidente.

A pesar de estas circunstancias, me enorgullece ser parte de este camino, y haberlo acompañado en cada logro que hemos tenido como Gobierno. Me alegro haber estado al lado suyo y al lado de la Secretaria General de la Presidencia, pilar fundamental de cada paso que hemos dado. También como sabe, he cumplido a rajatabla y hasta el último día aquel pedido especial que me hizo aquella noche en la Quinta Presidencial de Olivos, minutos después de ofrecerme asumir como Jefe de Gabinete de Ministros de su gobierno.                

Gracias Presidente. Gracias por haber confiado en mí desde siempre y gracias por haberme acompañado en este proceso tan injusto, doloroso y desgastante para mí y mi familia. Gracias por no haberle importado la vieja política, ni los medios de comunicación, ni las presiones (ya sean políticas o periodísticas). Gracias por ser una persona íntegra, porque en definitiva ambos sabemos que de eso se trata la vida.

Permítame tomarme el atrevimiento de felicitar y agradecer a mis equipos de trabajo que desde mi anterior lugar en el gobierno han hecho todo para que sus objetivos se cumplan. Gracias a ellos también por haberlo dado todo 

Gracias también a los equipos de los ministerios y a cada uno de sus ministros por el afecto, el apoyo y, sobre todo, por empujar día a día hacia el norte que ha fijado usted, Presidente.

Gracias también a todos los que me apoyaron, dentro y fuera del gobierno. Gracias a quiénes sin conocerme, supieron entre tanta mentira, leer la verdad 

Cierro esta etapa. Me retiro tranquilo y sereno, pero por sobre todo, con la consciencia tranquila y firme en mis convicciones.

¿Sabe qué Presidente? Hoy me voy a ir a dormir en absoluta paz conmigo mismo y con lo hecho por el país: ojalá muchos de los que hicieron todo para causarme daño puedan alguna vez lograr lo mismo. La vida pasa por las pequeñas cosas, esas que nunca perdí y no me permitiría perder jamás.

Aquí termino Presidente. Ha sido un verdadero honor servirlo a usted y con ello a la Patria. Permítame insistir: de usted y sus ideas depende el futuro de la Argentina.

Gracias Javier. Gracias Karina.

 

 

               Un abrazo enorme.

 

              Hasta siempre.

  

  

                                                                                                                 Manuel Adorni



sábado, 27 de junio de 2026

Derecho y neurodiversidad


⚖️ Será un espacio de intercambio junto a profesionales del ámbito jurídico para conversar sobre autismo, discapacidad, derechos, apoyos y accesibilidad, promoviendo una mirada actualizada, respetuosa y centrada en las personas.

⚖️ Desde diferentes perspectivas disciplinares reflexionaremos sobre los desafíos actuales vinculados al ejercicio pleno de derechos, la participación y los apoyos necesarios para favorecer una sociedad más accesible para todas las personas.

🌱 Agradezco la invitación y la posibilidad de compartir este espacio de aprendizaje y diálogo.

📅 ¿Cuándo? 30 de junio – 14 hs
📍 ¿Dónde? Colegio de Abogados de Lomas de Zamora

🎟️ Actividad gratuita con inscripción previa (opcional certificado)

¡Los esperamos!

viernes, 26 de junio de 2026

CORRUPCIÓN ESTRUCTURAL EN BUENOS AIRES

 


 La ausencia de ejemplaridad que condiciona el futuro de la provincia.

 



Por Miguel Donadío

 

La relación entre ética pública y desarrollo ya no admite demasiadas discusiones en el mundo contemporáneo. Los informes anuales de Transparencia Internacional vienen demostrando desde hace décadas que los países con menores índices de corrupción son también aquellos que alcanzan mayores niveles de bienestar, estabilidad institucional y progreso económico. La conclusión parece elemental: cuando la política administra con honestidad, la sociedad prospera.

Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires ocurre exactamente lo contrario. Y en el centro de esa problemática aparece una figura sobre la cual gran parte del discurso político y mediático construyó una imagen de presunta ajenidad respecto de las prácticas corruptas tradicionales: el gobernador Axel Kicillof.

La narrativa oficial intenta mostrar a Kicillof como un dirigente distante de las inmoralidades estructurales de la política bonaerense. Pero la realidad expone otra cosa: un gobernador que frente a la corrupción instalada en el corazón del poder provincial permanece ciego, sordo y mudo.

Ciego, porque nada parece advertir en su entorno más cercano. Los escándalos que involucraron a dirigentes de máxima cercanía política, como Martín Insaurralde o el ex ministro de Transporte Jorge D’Onofrio, son apenas ejemplos recientes de una estructura donde los episodios de corrupción dejan de ser excepcionales para transformarse en parte del paisaje cotidiano.

Sordo, porque resulta imposible creer que desde la Gobernación no se hayan escuchado los ecos del caso “Chocolate” Rigau, uno de los mayores escándalos vinculados al manejo de fondos políticos en la Legislatura bonaerense, precisamente en un ámbito dominado por aliados y socios del oficialismo provincial.

Y mudo, porque durante toda su gestión jamás se escuchó de boca del gobernador una política integral, un discurso contundente o un proyecto relevante destinado a combatir la corrupción estructural de la provincia. No hubo reformas institucionales profundas, ni iniciativas ejemplificadoras, ni señales claras de intolerancia frente a los abusos del poder.

La ausencia de ejemplaridad en la cima del Estado tiene consecuencias directas sobre la sociedad. Cuando quienes gobiernan no establecen estándares éticos claros, el deterioro institucional termina naturalizándose. Y eso es precisamente lo que ocurre en Buenos Aires: la corrupción dejó de sorprender porque gran parte de la ciudadanía terminó convencida de que se trata de un fenómeno inevitable.

El problema no es únicamente político. También es cultural y estructural. La provincia exhibe un sistema donde la debilidad judicial frente a los hechos de corrupción convive con un fuerte esquema de condicionamiento mediático a través de la pauta oficial, mecanismo que muchas veces contribuye a mantener en penumbras innumerables negociados de la política.

La consecuencia es una sociedad desinformada sobre la verdadera dimensión de los entramados corruptos que atraviesan distintas áreas del poder provincial.

Sin embargo, la historia demuestra que la ejemplaridad pública puede modificar profundamente la conducta institucional de un país.

Existen numerosos ejemplos de dirigentes que entendieron que la ética en el ejercicio del poder no es un gesto simbólico, sino una obligación moral indelegable. El general Pablo Riccheri, por ejemplo, rechazó beneficiarse personalmente de una comisión encubierta durante la compra de armamento para el Estado argentino y ordenó utilizar ese dinero para adquirir más fusiles para el Ejército.

Elpidio González, ex vicepresidente de la Nación, rechazó incluso una pensión honorífica cuando atravesaba dificultades económicas, en un gesto de austeridad que quedó grabado en la historia política argentina.

En Francia, Charles de Gaulle pagaba de su bolsillo los consumos familiares de sus nietos realizados en el Palacio del Elíseo. En Suecia, el célebre “affaire Toblerone” obligó a renunciar a una viceprimera ministra por utilizar recursos públicos para gastos personales menores como la compra de un chocolate. En Finlandia, la entonces primera ministra Sanna Marín debió reintegrar dinero al Estado por consumos familiares de sus hijos en la residencia oficial. En Nueva Zelanda, un ministro dejó su cargo tras utilizar un teléfono oficial para hablar con su hija en el exterior.

Y en Argentina, la figura de Arturo Illia continúa siendo uno de los símbolos más contundentes de austeridad y honestidad republicana.

Todos esos casos comparten un mismo principio: la ética pública comienza desde arriba. Los liderazgos políticos que transformaron positivamente sus países fueron aquellos que entendieron que la autoridad moral constituye una condición indispensable para gobernar.

La provincia de Buenos Aires atraviesa desde hace años una crisis estructural que excede lo económico o lo administrativo. Se trata de una crisis ética. Y mientras no exista una decisión política frontal para combatir la corrupción desde la máxima conducción del Estado provincial, difícilmente pueda construirse un horizonte de desarrollo sostenible.

Buenos Aires posee recursos humanos, capacidad productiva y una dimensión económica comparable con muchas naciones del mundo; pero ningún potencial alcanza cuando la degradación institucional se vuelve norma.

La discusión de fondo ya no pasa únicamente por la eficiencia de gestión, sino por la calidad moral de quienes administran el poder.

…y llegó el fin de semana!

 

…y llegó el fin de semana!

 

      

           Por Luis Eugenio Orosa


Querido Vecino:

Como lo hacía en otro medio hace apenas un tiempito, vuelvo a conectarme con Ud. porque se puede cambiar de medio de comunicación, perode mañas jamás.

Luego de esta aclaración le cuento que hemos pasado una semanita con buenas y malas noticias.

Para alegría de todos los que nos cobijamos bajo la celeste y blanca, arrancamos la semana con un doblete del más grande futbolista de todos los tiempos, convertidos a la escuadra austríaca y que colocó a nuestra selección en lo más alto del grupo “J”, accediendo a los 16avos de final junto a México, Estados Unidos, Alemania, Francia, Noruega, Colombia, Suiza, Canadá, Brasil, Marruecos, Sudáfrica y Bosnia y Herzegovina, hasta el momento.

La paz que nos trae esta clasificación, sólo fue alterada por el doble sismo que sufrió Venezuela, dejando saldos terribles en vidas e infraestructura. Nadie puede mirar para otro lado cuando hay muchas almas que lo perdieron todo.

Volviendo a nuestra tierra, el gobierno no deja de movernos el piso. El pedazo de chicle con el que parece estar pegado M. Adorni a los Milei, se está estirando tanto que pronto puede romperse. En primer término, le comento que el nuevo vocero presidencial es Adrián Ravier (diputado de LLA por La Pampa). Falta saber si también cambiaremos al Jefe del Gabinete de Ministros ……

En otro orden de cosas, el Jueves último se celebró la 8va. sesión ordinaria del HCD de Lanús; nada nuevo. Todo lo que se le ocurre a la actual gestión, se vota de forma unánime por la bancada de Julián Álvarez, que es mayoritaria y nada será en beneficio del vecino, sino en el de la caja de la agrupación política (UxP) que gobierna -.

Una mala más: falleció Ernestina Pais, arrollada por el tren de la costa en San Isidro.

Bueno, nos queda esperar lo que parece, sana todas las heridas….Jordania vs. Argentina mañana sábado a las 23:00Hs.

Otra mala: pronto se acaba el mundial y volveremos a ver de cerquita los embates del poder contra nuestra vapuleada sociedad .

Buen descanso y hasta la semana próxima.

26-jun-2026

Ranking de senadores nacionales en Argentina en junio de 2026



 

Resumen Ejecutivo

·         Los tres senadores con mejor diferencial positivo son Martín Goerling (+3,3%), Sergio Uñac (+0,8%) y Luis Juez (+0,3%).

·         Los de peor imagen son Mariano Recalde (-28,8%), Jorge Capitanich (-28,2%) y Juliana Di Tullio (-27,3%).

·         La mayor mejora fue de Goerling (+5,9 puntos), y la mayor caída, Patricia Bullrich (-6,4 puntos).

·         Gonzalo Guzmán, de Salta, es el senador con mayor desconocimiento, con 89,4% de respuestas No Sabe/No Contesta.

Metodología y Datos

·         La encuesta fue realizada en Argentina, con muestra de 2570 casos, margen de error de +/-2.2%, y nivel de confianza del 95%.

·         La recolección se realizó entre el 18 y 23 de junio de 2026 mediante método CAWI.

·         La población objetivo incluye mayores de 18 años, considerando sexo, nivel socioeconómico, edad y geolocalización.

 

Fuente: CB Globaldata


 

jueves, 25 de junio de 2026

CORRUPCIÓN ESTRUCTURAL (2)

 

El Tribunal de Cuentas bonaerense, bajo sospecha por un sistema de control ineficaz

El Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires, organismo creado por la Ley 10.869 sancionada el 5 de diciembre de 1989, arrastra desde hace décadas severos cuestionamientos sobre su verdadera capacidad —o voluntad— de controlar el manejo de los fondos públicos provinciales y municipales.

Aunque se trata de un órgano previsto por la Constitución bonaerense para fiscalizar la administración estatal, distintos sectores políticos, jurídicos y administrativos coinciden en señalar que su funcionamiento termina actuando como un escudo institucional para quienes protagonizan maniobras irregulares con recursos públicos.

Los expedientes del propio organismo son públicos y muestran una constante: millonarias irregularidades detectadas en municipios y dependencias provinciales que rara vez derivan en denuncias penales. Pese a que el Tribunal encuentra desmanejos, inconsistencias contables y gastos sin justificar, las consecuencias suelen limitarse a sanciones económicas menores que, en la práctica, resultan insignificantes frente al volumen de fondos comprometidos.

El problema no solo radica en la escasa severidad de las sanciones. También en la lógica del sistema de control. Las auditorías, en la mayoría de los casos, se realizan sobre ejercicios anteriores y mediante controles muestrales debido a la enorme cantidad de documentación administrativa que producen los organismos estatales. Es decir, el esquema carece de integralidad y llega tarde frente a posibles hechos de corrupción.

Uno de los episodios más controvertidos en la historia del organismo ocurrió apenas sancionada la ley que le dio origen. El entonces gobernador Eduardo Duhalde vetó parcialmente la norma mediante el Decreto 5937/89. Entre los puntos eliminados figuraba una de las atribuciones más sensibles: la facultad del Tribunal para realizar “la comprobación sumaria de los hechos delictuosos cometidos en la inversión de fondos públicos”, prevista en el artículo 14 inciso 4.

El veto también alcanzó la posibilidad de aplicar sanciones de inhabilitación de hasta cinco años para funcionarios provinciales y municipales involucrados en irregularidades. Para numerosos especialistas en administración pública, aquella decisión política terminó consolidando un modelo de control limitado y sin capacidad real de disuasión.

Un tema no menos importante es que los integrantes del Tribunal generalmente son elegidos desde la política; es decir, llegan de la mano de padrinazgos cuyo principal interés es mantener “gobernadas” las designaciones para garantizar que los “controlables” no sean tan controlados. El peronismo, que gobernó la provincia durante los últimos 40 años —desde 1987 hasta la actualidad, con un brevísimo interregno—, tiene cooptada la independencia e imparcialidad de este vital organismo de control provincial como parte de la estructura corrupta de la provincia.

En la práctica, las multas impuestas a intendentes, funcionarios provinciales o responsables administrativos suelen rondar cifras mínimas frente a irregularidades que, en muchos casos, ascienden a miles de millones de pesos. El resultado es un esquema donde el costo de incumplir parece considerablemente menor que el beneficio de las maniobras cuestionadas.

La consecuencia política de este sistema es conocida por todos los actores del poder. La baja probabilidad de sanciones severas y la ausencia de denuncias penales generan un escenario de virtual impunidad que desalienta cualquier cambio estructural en las prácticas administrativas.

A ello se suma otro fenómeno que se profundizó en numerosos municipios: la creación de entes descentralizados, sociedades del Estado, fundaciones u organismos paralelos (el caso de la contratación de cooperativas es notorio) que operan por fuera de los mecanismos tradicionales de control. Según distintas denuncias, estas estructuras permiten manejar fondos públicos con menores niveles de supervisión y dificultan aún más el acceso del Tribunal de Cuentas a información sensible.

El aspecto más crítico, sin embargo, es la falta de mecanismos efectivos para recuperar los fondos observados por irregularidades. Las anormalidades detectadas rara vez tienen correlato judicial y casi nunca derivan en investigaciones penales profundas, aun cuando muchas podrían encuadrarse en delitos tipificados por el Código Penal.

De este modo, el sistema termina configurando una paradoja institucional: el organismo detecta irregularidades, pero las sanciones son débiles; identifica posibles desmanejos, pero no impulsa investigaciones judiciales; observa anomalías reiteradas, pero no logra modificar las conductas administrativas.

Para sectores críticos del funcionamiento del Estado bonaerense, el problema excede al Tribunal de Cuentas y forma parte de una arquitectura institucional diseñada para garantizar controles mínimos, sanciones leves y escasa trazabilidad sobre el destino final de los recursos públicos.

Mientras tanto, la corrupción estructural continúa funcionando con una normalidad alarmante dentro de uno de los distritos más importantes del país.


          Dr. Miguel A.R. Donadío

         Ex Presidente del CGPBB




miércoles, 24 de junio de 2026

RESUMEN RANKING DE INTENDENTES DEL GBA -JUNIO 2026-


 


Los tres intendentes del Gran Buenos Aires mejor posicionados este mes según eldiferencial de imagen —calculado como la diferencia entre imagen positiva e imagen negativa— son Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), quien encabezael ranking con un diferencial de +24,5 puntos porcentuales; seguido por Fernando Gray (Esteban Echeverría), con +22,4 puntos; y en tercer lugar Federico Achával (Pilar), con un saldo positivo de +22,2 puntos.



En el otro extremo del ranking, los intendentes del GBA con peor desempeño en términos de diferencial de imagen son Gustavo Menéndez (Merlo), quien se ubica en el último lugar con un diferencial negativo de -17,6 puntos porcentuales; seguido por Julián Álvarez (Lanús), con -15,9 puntos; y Lucas Ghi (Morón), con un saldo de -15,4 puntos.




FICHA TÉCNICA

Población Objeto de Estudio: Población general mayor a 16 Años

Ámbito: 24 principales municipios del Gran Buenos Aires

Tamaño de la Muestra: 14686 casos total (Promedio 500-712 casos por

Municipio)

Trabajo de Campo: 8 AL 12 de JUNIO de 2026

 

FUENTE: CB GLOBAL DATA

martes, 23 de junio de 2026

CORRUPCIÓN ESTRUCTURAL (1)

 

La Provincia de Buenos Aires concentra una de las paradojas más brutales de la Argentina contemporánea: posee uno de los territorios más ricos y productivos del continente, pero al mismo tiempo alberga algunos de los mayores bolsones de pobreza y exclusión social del país. Detrás de esa contradicción estructural, juristas y especialistas apuntan a un fenómeno persistente y transversal: la corrupción política enquistada en el corazón mismo del sistema institucional bonaerense.

A más de 40 años del retorno de la democracia, ningún gobernador ni ninguna composición legislativa provincial impulsó una ley integral que regule el financiamiento de las campañas electorales provinciales y municipales. El vacío normativo es absoluto. No existen límites claros para el gasto electoral, tampoco mecanismos eficaces de auditoría, ni controles judiciales o administrativos que permitan conocer el origen real de los fondos que sostienen las campañas.

En términos prácticos, la política bonaerense funciona desde hace décadas en una zona gris donde millones de pesos —y en muchos casos millones de dólares— circulan cada dos años para financiar candidaturas a gobernador, legisladores, intendentes y concejales, sin obligación efectiva de transparentar cómo se obtienen ni cómo se gastan esos recursos.

La dimensión del problema resulta imposible de ocultar. Basta observar la magnitud de la propaganda electoral desplegada en cada elección para advertir que las campañas demandan cifras multimillonarias. Sin embargo, jamás un fiscal provincial avanzó seriamente sobre el patrimonio de los candidatos o sobre la trazabilidad de esos fondos. La pregunta es tan elemental como incómoda: ¿de dónde sale el dinero? La respuesta, según denuncian distintos sectores judiciales y académicos, conduce inevitablemente al manejo discrecional de recursos públicos, a cajas políticas opacas y a estructuras de recaudación paralelas construidas al calor del poder territorial.

Uno de los episodios que expuso crudamente esa trama fue el escándalo conocido como “Chocolate Rigau”, la causa judicial que dejó al descubierto presuntas maniobras de extracción sistemática de dinero mediante empleados legislativos fantasma en la Legislatura bonaerense. El caso no sólo reveló un mecanismo aceitado de desvío de fondos públicos, sino también la opacidad histórica con la que funciona uno de los poderes del Estado provincial.

A ello se sumó el impacto político del caso Martín Insaurralde, cuya ostentación patrimonial y estilo de vida desataron un escándalo nacional y volvieron a poner bajo la lupa el vínculo entre poder político, enriquecimiento y ausencia de controles efectivos.

Para numerosos analistas, ambos episodios no constituyen excepciones aisladas, sino síntomas visibles de un sistema estructural donde la falta de regulación electoral y la debilidad institucional generan condiciones ideales para el financiamiento irregular de la política.

El cuadro se agrava aún más por la ausencia de voluntad política para modificarlo. Ninguna fuerza mayoritaria impulsó hasta ahora reformas profundas que obliguen a transparentar

el financiamiento electoral bonaerense. El silencio atraviesa oficialismos y oposiciones por igual.

En ese contexto, crecen los reclamos para que la Justicia abandone su histórica pasividad y avance sobre el patrimonio y los gastos de campaña de dirigentes provinciales y municipales, especialmente de aquellos que exhiben despliegues publicitarios desmesurados imposibles de justificar con ingresos declarados.

La Provincia de Buenos Aires, motor económico del país y principal distrito electoral argentino, continúa así atrapada en un esquema donde la política administra recursos millonarios bajo niveles mínimos de control.

Y mientras la pobreza se expande en amplias zonas del conurbano y del interior provincial, la pregunta sobre quién financia realmente el poder sigue esperando una respuesta.




Dr. Miguel A.R. Donadío

Ex Presidente del CGPBB



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